"If you can't convince them, confuse them."
Harry Truman
El domingo no tenía muchas ganas de ocuparme de asuntos como este, pero sin embargo muy temprano recibí la noticia de la siniestra publicación que cito. No pude contener mis deseos de ... en realidad, ni siquiera puedo describir esa sensación.
Recomiendo altamente leer la nota original a fin de encontrar las estupideces más variadas: el escrito, además de ser obsoleto y hasta cómico, está lleno de falsos razonamientos, incongruencias y hasta contradicciones. Es un ejemplo perfecto de lo que se llama mal pensar.
Los dejo entonces con el Sr. España y mis posteriores observaciones.
Nota original: "La industria del cine argentino pierde peso".
Al Sr. Claudio España
Me dirijo a Ud. para transmitirle mi más hondo asombro (y, para qué ocultarlo, enojo), al encontrar en las páginas de este Domingo una nota como la que Ud. ha escrito. De ella pueden ser dichas muchas cosas (lamentablemente, ninguna es buena). Sin embargo, no me dedicaré a señalar sus varias muestras de ideología fascista ni sus faltas a la verdad, y mucho menos el anacronismo irremediable del debate que, seguramente sin éxito, pretende usted instalar. Únicamente me ocuparé de señalar la omisión deliberada (y sus implicancias) del film "Cara de queso", que yo produzco y dirigido por Ariel Winograd, el director más joven de las nuevas camadas y que, si mal no entiendo, usted ubicaría dentro del grupo de los que llama "principiantes", a quienes se ha dado, desde su perspectiva, demasiado lugar.
Qué ironía, Sr. España, encontrarlo escribiendo sobre la ignorancia de los directores nóveles de cuya formación Usted mismo ha sido parte (sin ir más lejos, mi propia clase de Historia del Cine Argentino en la Universidad del Cine fue dictada por Usted mismo, aunque lo haya olvidado). Me pregunto si sus observaciones provienen de una impotencia propia para transmitir conocimientos, que descubre tardíamente al conocer la obra de sus adoctrinados, o si se deben más bien al paso de los años y con ellos la pérdida de la capacidad de apreciar lo nuevo en cualquiera de sus formas. Ambas razones me aparecen como posibles, pero ninguna justifica las tremendas afirmaciones publicadas este Domingo. Usted dice: "Se les ha dado demasiado lugar a los principiantes que, por lo general, hacen lo suyo para alcanzar la opera prima, sin mayor preocupación por sostener un modelo industrial que desconocen y en el que no creen ni les preocupa. Estos principiantes –en su inmensa mayoría, jovencitos– llegan con guiones de apuro, sin contenido humano y sin experiencia de vida, pero colmados de indicaciones de riesgo, tomas académicas aunque insensibles, cámaras fijas, personajes que deambulan como los describen los grandes teóricos y una propuesta que no denota una verdadera afición por convertir la opera prima en una profesión." Espero que con sólo releer sus propios dichos comprenda Usted mi desconcierto, dado que produje y estrené este año un film que, como todos los que me dedico a producir, pertenece a la categoría de Opera Prima, y no responde en nada a ninguno de los conceptos que usted expresa. Y se trata precisamente del film que usted no cita en ningún momento de la nota. Me pregunto si se trata de una simple omisión, y si debo también atribuirla al paso de los años. Pero nada de eso me conforma.
Mi película, Sr. España, se estrenó con diesiciete copias (y llegó a tener veinte en la segunda semana y de ahí en adelante, por su notable recepción en el público), y a pesar de tratarse de una Opera Prima y de no contar con recursos enormes para su lanzamiento, logró conseguir la nada despreciable suma de sesenta mil espectadores durante ocho semanas en la capital y otros puntos del país. Más allá de este resultado, puedo asegurar que la escritura del guión tomó más de dos años (durante los cuales Winograd asistió por ejemplo a la beca de la Fundación Carolina de España, donde trabajó con consultores de alto nivel en los últimos detalles del libro antes de su filmación), que luego se realizó un guión técnico e incluso un story board detallado de cada plano que se filmaría (cosa que puede usted visualizar en los extras del dvd, que ya ha sido editado y podrá conseguirse en los videoclubs en los próximos días), que el guión trabaja con un punto de partida autobiográfico, con lo cual aborda experiencias de vida directas, literalmente hablando, que la cámara se mueve todo lo necesario (con steady cams, grúas, planos aereos, etc), que ningún personaje remite a ningún dicho de ningún teórico, y, sobre todo, que Winograd claramente expresa en cada parte de su obra primera su deseo por seguir filmando. Desde mi lugar de productora no he despreciado los conceptos de la industria en absoluto, y el film se realizó con un gran equipo técnico y un gran elenco, y consiguió hacerse de un presupuesto elevado aún sin contar con crédito del INCAA, gracias al interés verdadero de la empresa Tornasol Films, empresa coproductora española que hizo importantes aportes de capital y servicios para posibilitar la realización del film en un sistema absolutamente industrial.
Sin embargo, Sr. España, dudo que Usted haya visto la película, y dudo también que se atreva a hacerlo (dado que a juzgar por el ejemplo que trae a su nota -que sería bueno nombrar, se trata de Hoy y mañana de Alejandro Chomsky, no es de buena educación referirse directamente a alguien omitiendo su nombre y apellido-, Usted hace bastante tiempo que no ve cine argentino, ya que cita el caso de un film que no fue precisamente estrenado durante el año 2006).
Finalmente, quiero decirle que es triste que Usted traiga a colación, a esta altura, la idea de aburrimiento. Es lamentable que alguien de su formación y capacidad termine aburriéndose en el cine, verdaderamente. Si sólo cuatro personas habían ido ese Domingo hace ya un par de años al cine, Usted debería tener herramientas para poder adjudicar ese hecho a razones varias y no simplemente al desinterés del público en ver cine nacional. Y si sus tres vecinos de sala decidieron irse antes de que la función acabara, esto no acredita la falta de calidad del film proyectado, sino, en principio, la falta de paciencia de sus acompañantes. Si Usted en cambio quiere decir que el film es malo, entonces espero que pueda trabajar a partir de argumentos mínimamente más sólidos. O acaso cree Usted que Bañeros III, el film más visto del año, pretende tener algún valor cinematográfico? Quizá, sin embargo, Usted y sus defendidos lo encuentren menos aburrido.
Sr. España: sepa que en este país, en estos tiempos (en los que el Gran Rex ya no es un cine pues han aparecido en el mercado algunas novedades como el home video, la televisión por cable, el pay per view, internet, etc.), no todos los nóveles son jóvenes ni todos reniegan de la industria (tomemos el ejemplo de Enrique Piñeyro, quien aparece extrañamente en la foto que ilustra su nota: con sus dos primeros films (uno de ellos documental y realizado con bajo presupuesto) ha logrado conquistar un número notable de espectadores; y por qué no el caso del joven Taratuto, que cautivó a más de doscientas mil personas con su primera película "No sos vos, soy yo" y que ahora estrenará su segunda obra con más de sesenta copias). Sepa también que Solanas tiene derecho a filmar en el formato que él decida, y que de hecho lo hace con gran éxito en función de sus necesidades, que no siempre son económicas. También observe que Burman, cuya ocupación actual parece Usted desconocer, ha estrenado una película este año, "Derecho de Familia", con excelente respuesta del público. Sepa que filmar una película es una empresa para Usted desconocida, y cuyo éxito se mide por cánones diferentes en absoluto de los que Usted pretende aplicar en este artículo. Sepa también que no siempre la realidad concreta responde a una idea prestablecida del mundo, anterior a la experiencia, y que si Usted pretende hacerla encajar, debe hacerlo con más dedicación y entusiasmo, quizá el mismo entusiasmo que le reclama a los cineastas actuales. Sería bueno revisar un poco la crítica actual, y no hablo de un caso general, cabe aclararlo, sino de la suya en particular, que resulta agraviante sin motivos, inexacta, tendenciosa, torpe y falsa.
Espero con ansias un nuevo artículo suyo, con la ilusión de que pueda Usted revisar sus afirmaciones.
Cordialmente,
Nathalie Cabiron.
Productora.